LECTURAS BÍBLICAS PARA LA LITURGIA

 

IGLESIA EN MARCHA

EL PAN VIVO DE CADA DÍA

 
PERIPLOS D


LECTURAS DE OCTUBRE 2012

 

Octubre 2012

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1 OCTUBRE – LUNES VIGESIMOSEXTA SEMANA T. ORDINARIO


Job 1, 6-22 / Sal 16 / Lc 9, 46-50 – VERDE

6. Primera Lectura: Job 1, 6-22
Lectura del libro de Job
Un día en que debían presentarse ante el Señor sus servidores celestiales, se presentó también el ángel acusador  entre ellos. El Señor le preguntó:—¿De dónde vienes?
Y el acusador contestó:—He andado recorriendo la tierra de un lado a otro.
Entonces le dijo el Señor:—¿Te has fijado en mi siervo Job? No hay nadie en la tierra como él, que me sirva tan fielmente y viva una vida tan recta y sin tacha, cuidando de no hacer mal a nadie.
Pero el acusador respondió:—Pues no de balde te sirve con tanta fidelidad. Tú no dejas que nadie lo toque, ni a él ni a su familia ni a nada de lo que tiene; tú bendices todo lo que hace, y él es el hombre más rico en ganado de todo el país. Pero quítale todo lo que tiene y verás cómo te maldice en tu propia cara.
El Señor respondió al acusador:—Está bien. Haz lo que quieras con todas las cosas de Job, con tal de que a él mismo no le hagas ningún daño.
Entonces el acusador se retiró de la presencia del Señor.
Un día, mientras los hijos y las hijas de Job estaban celebrando un banquete en casa del hermano mayor, un hombre llegó a casa de Job y le dio esta noticia:—Estábamos arando el campo con los bueyes, y las asnas estaban pastando cerca; de repente llegaron los sabeos,  y se robaron el ganado y mataron a cuchillo a los hombres. Solo yo pude escapar para venir a avisarte.
Aún no había terminado de hablar aquel hombre, cuando llegó otro y dijo:—Cayó un rayo y mató a los pastores y las ovejas. Solo yo pude escapar para venir a avisarte.
Aún no había terminado de hablar ese hombre, cuando llegó un tercero y dijo:—Tres grupos de caldeos  nos atacaron y se robaron los camellos, y mataron a cuchillo a los hombres. Solo yo pude escapar para venir a avisarte.
Aún no había terminado de hablar este hombre, cuando llegó uno más y dijo:—Tus hijos y tus hijas estaban celebrando un banquete en la casa de tu hijo mayor, cuando de pronto un viento del desierto vino y sacudió la casa por los cuatro costados, derrumbándola sobre tus hijos. Todos ellos murieron. Solo yo pude escapar para venir a avisarte.
Entonces Job se levantó, y lleno de dolor se rasgó la ropa, se rapó la cabeza  y se inclinó en actitud de adoración. Entonces dijo:—Desnudo vine a este mundo, y desnudo saldré de él.  El Señor me lo dio todo, y el Señor me lo quitó; ¡bendito sea el nombre del Señor!
Así pues, a pesar de todo, Job no pecó ni dijo nada malo contra Dios. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

7. Salmo Responsorial: Del salmo 16
R. Señor, atiende a mi clamor.
Señor, escucha mi causa justa, atiende a mi clamor, presta oído a mi oración, pues no sale de labios mentirosos. R.
¡Que venga de ti mi sentencia, pues tú sabes lo que es justo! Tú has penetrado mis pensamientos; de noche has venido a vigilarme; me has sometido a pruebas de fuego, y no has encontrado maldad en mí. No he dicho cosas indebidas R.
Oh Dios, a ti mi voz elevo, porque tú me contestas; préstame atención, escucha mis palabras. Dame una clara muestra de tu amor, tú, que salvas de sus enemigos a los que buscan protección en tu poder. R.

9. Aleluya.
10. Evangelio: Lc 9, 46-50
† Lectura del Evangelio según san Lucas
Por entonces los discípulos comenzaron a discutir quién de ellos sería el más importante. Jesús, al darse cuenta de lo que estaban pensando, tomó a un niño, lo puso junto a él y les dijo: —El que recibe a este niño en mi nombre, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe también al que me envió. Por eso, el más insignificante entre todos ustedes, ese es el más importante.
Juan le dijo: —Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre; y tratamos de impedírselo, porque no es de los nuestros.

Jesús le contestó: —No se lo prohíban, porque el que no está contra nosotros, está a nuestro favor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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2 OCTUBRE – MARTES VIGESIMOSEXTA SEMANA T. ORDINARIO

Job 3, 1-3.11-17.20-23 / Sal 87/ Lc 9, 51-56 – VERDE


6. Primera Lectura: Job 3, 1-3.11-17.20-23
Lectura del libro de Job
Job rompió el silencio, y maldijo el día en que había nacido.
¡Maldita sea la noche en que fui concebido! ¡Maldito sea el día en que nací!
¿Por qué no habré muerto en el vientre de mi madre, o en el momento mismo de nacer? ¿Por qué hubo rodillas que me recibieran y pechos que me alimentaran? Si yo hubiera muerto entonces, ahora estaría durmiendo tranquilo, descansando en paz, con los reyes y ministros que se construyen grandes pirámides, o con los gobernantes que llenan sus palacios de oro y plata.
¿Por qué no me enterraron como a los abortos, como a los niños muertos antes de nacer? En la tumba tiene fin la agitación de los malvados, y los cansados alcanzan su reposo.
¿Por qué deja Dios ver la luz al que sufre? ¿Por qué le da vida al que está lleno de amargura, al que espera la muerte y no le llega, aunque la busque más que a un tesoro escondido? La alegría de ese hombre llega cuando por fin baja a la tumba. Dios lo hace caminar a ciegas, le cierra el paso por todos lados. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

7. Salmo Responsorial: Del salmo 87
R. Señor, ¡atiende a mi plegaria!
Señor, mi Dios y Salvador, día y noche te pido ayuda, ¡acepta mi oración!, ¡atiende a mi plegaria! R.
Estoy abandonado entre difuntos; soy como los que han muerto en combate y ya han sido enterrados; como los que han perdido tu protección y ya han sido olvidados por ti. R.
Me has echado en lo más hondo del hoyo, en lugares oscuros y profundos. Has descargado tu enojo sobre mí, ¡me has hundido bajo el peso de tus olas! R.

9. Aleluya.

10. Evangelio: Lc 9, 51-56
† Lectura del Evangelio según san Lucas
Cuando ya se acercaba el tiempo en que Jesús había de subir al cielo, emprendió
con valor su viaje a Jerusalén. Envió por delante mensajeros, que fueron a una aldea de Samaria para conseguirle alojamiento; pero los samaritanos no quisieron recibirlo, porque se daban cuenta de que se dirigía a Jerusalén. Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron:—Señor, ¿quieres que ordenemos que baje fuego del cielo, y que acabe con ellos?

Pero Jesús se volvió y los reprendió. Luego se fueron a otra aldea. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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3 OCTUBRE – MIÉRCOLES VIGESIMOSEXTA SEMANA T. ORDINARIO

Job 9, 1-12.14-16 / Sal 87 / Lc 9, 57-62 – VERDE

6. Primera Lectura: Job 9, 1-12.14-16
Lectura del libro de Job
Job respondió a sus amigos: Yo sé muy bien que ante Dios el hombre no puede alegar inocencia. Si alguno quisiera discutir con él, de mil argumentos no podría rebatirle uno solo. Dios es grande en poder y sabiduría, ¿quién podrá hacerle frente y salir bien librado? Dios, en su furor, remueve las montañas; las derrumba, y nadie se da cuenta. Él hace que la tierra se sacuda y que sus bases se estremezcan. Él ordena al sol que no salga, y a las estrellas, que no brillen.
Sin ayuda de nadie extendió el cielo y aplastó al monstruo del mar.
Él creó las constelaciones: la Osa Mayor, el Orión y las Pléyades, y el grupo de estrellas del sur.
¡Él hace tantas y tan grandes maravillas, cosas que nadie es capaz de comprender!
Si Dios pasa junto a mí, no lo podré ver; pasará y no me daré cuenta.
Si de algo se adueña, ¿quién podrá reclamárselo?
¿Quién podrá pedirle cuentas de lo que hace?
¿Cómo, pues, encontraré palabras para contradecir a Dios?
Por muy inocente que yo sea, no puedo responderle; él es mi juez, y solo puedo pedirle compasión. Si yo lo llamara a juicio, y él se presentara, no creo que hiciera caso a mis palabras. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

7. Salmo Responsorial: Del salmo 87
R. Señor, ¡atiende a mi plegaria!
¡Todos los días clamo a ti, Señor, y a ti levanto las manos! ¿Acaso harás milagros por los muertos? ¿Acaso podrán los muertos darte gracias? R.
¿Acaso se hablará de tu verdad y de tu amor en el sepulcro, en el reino de la muerte? En las sombras de la muerte, donde todo se olvida, ¿habrá quién reconozca tu rectitud y maravillas? R.
Pero yo, Señor, a ti clamo; de mañana elevo a ti mi oración. ¿Por qué me desprecias, Señor? ¿Por qué te escondes de mí? R.

9. Aleluya.

10. Evangelio: Lc 9, 57-62        
† Lectura del Evangelio según san Lucas
Mientras iban de camino Jesús y sus discípulos, un hombre le dijo: —Señor, deseo seguirte a dondequiera que vayas.
Jesús le contestó: —Las zorras tienen cuevas y las aves tienen nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde recostar la cabeza.
Jesús le dijo a otro: —Sígueme.
Pero él respondió: —Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre.
Jesús le contestó: —Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve y anuncia el reino de Dios.
Otro le dijo: —Señor, quiero seguirte, pero primero déjame ir a despedirme de los de mi casa.

Jesús le contestó: —El que pone la mano en el arado y sigue mirando atrás, no sirve para el reino de Dios. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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4 OCTUBRE – JUEVES – SAN FRANCISCO DE ASÍS

Fil 2,1-5 / Sal 14, 2-3.4.5 / Mt 18,1-4 – BLANCO

5. Oración Colecta
Dios nuestro, que otorgaste a san Francisco de Asís la gracia de seguir gozosamente a Cristo en una vida de pobreza y humildad, haz que, a ejemplo suyo, nuestra preocupación esencial en esta tierra sea la de amar y seguir a tu Hijo, Jesucristo, que vive y reina contigo.

 

6. Primera Lectura: Fil 2,1-5
Lectura de la carta del Apóstol Pablo a los Filipenses
Hermanos: Si Cristo les ha dado el poder de animar, si el amor los impulsa a consolar a otros, si todos participan del mismo Espíritu, si tienen un corazón compasivo, llénenme de alegría viviendo todos en armonía, unidos por un mismo amor, por un mismo espíritu y por un mismo propósito. No hagan nada por rivalidad o por orgullo, sino con humildad, y que cada uno considere a los demás como mejores que él mismo. Ninguno busque únicamente su propio bien, sino también el bien de los otros. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

7. Salmo Responsorial: Del salmo 14
R. Desde el cielo mira el Señor a los hombres.
Desde el cielo mira el Señor a los hombres para ver si hay alguien con entendimiento, alguien que busque a Dios. Pero todos se han ido por mal camino; todos por igual se han pervertido. R.
¡Ya no hay quien haga lo bueno! ¡No hay ni siquiera uno! No tienen entendimiento los malhechores, los que se comen a mi pueblo como quien come pan, los que no invocan el nombre del Señor. R.
Cuando el Señor haga cambiar la suerte de su pueblo, se alegrarán los descendientes de Jacob, todo el pueblo de Israel. R.

9. Aleluya.

10. Evangelio: Mt 18,1-4
† Lectura del Evangelio según san Mateo
Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron:—¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?
Jesús llamó entonces a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo:—Les aseguro que si ustedes no cambian y se vuelven como niños, no entrarán en el reino de los cielos. El más importante en el reino de los cielos es el que se humilla y se vuelve como este niño. Y el que recibe en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas
Acepta, Señor, nuestros dones y prepáranos a celebrar el memorial de la pasión de tu Hijo, que tan honda huella dejó en la vida de san Francisco. Por Jesucristo.

21. Oración después de la Comunión

Señor, que esta sagrada comunión nos haga amar profundamente a Cristo y a los seres humanos para que, a ejemplo de san Francisco de Asís, procuremos sin cesar el bien de nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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5 OCTUBRE – VIERNES VIGESIMOSEXTA SEMANA T. ORDINARIO

Job 38, 1.12-21; 39, 33-35 / Sal 138 / Lc 10, 13-16 – VERDE

6. Primera Lectura: Job 38, 1.12-21. 33-35; 40, 1-4
Lectura del libro de Job
El Señor le habló a Job de en medio de la tempestad: ¿Alguna vez en tu vida has dado órdenes de que salga la aurora y amanezca el día?
¿Y de que la luz se difunda por la tierra y los malvados vayan a esconderse?
Entonces aparecen los relieves de la tierra y se tiñen de color como un vestido; se les niega la luz a los malvados y se pone fin a su amenaza.
¿Has visitado el misterioso abismo donde tiene sus fuentes el océano?
¿Has visto dónde están las puertas del tenebroso reino de la muerte?
¿Tienes idea de la anchura de la tierra? ¡Dímelo, si en verdad lo sabes todo!
¿En dónde están guardadas la luz y las tinieblas?
¿Sabes hacerlas llegar hasta el último rincón y que luego regresen a su casa?
¡Debes de saberlo, pues tienes tantos años que para entonces ya habrías nacido!
¿Conoces tú las leyes que gobiernan el cielo? ¿Eres tú quien aplica esas leyes en la tierra?
¿Puedes dar órdenes a las nubes de que te inunden con agua?
Si mandas al rayo que vaya a alguna parte, ¿acaso te responde: “Aquí estoy, a tus órdenes”?
Tú, que querías entablarme juicio a mí, al Todopoderoso, ¿insistes todavía en responder?
¿Qué puedo responder yo, que soy tan poca cosa? Prefiero guardar silencio. Ya he hablado una y otra vez, y no tengo nada que añadir. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

7. Salmo Responsorial: Del salmo 138
R. Señor, tú sabes todo lo que hago.
¿A dónde podría ir, lejos de tu espíritu? ¿A dónde huiría, lejos de tu presencia? Si yo subiera a las alturas de los cielos, allí estás tú; y si bajara a las profundidades de la tierra, también estás allí R.
Si levantara el vuelo hacia el oriente, o habitara en los límites del mar occidental, aún allí me alcanzaría tu mano; ¡tu mano derecha no me soltaría! R.
Tú fuiste quien formó todo mi cuerpo; tú me formaste en el vientre de mi madre. Te alabo porque estoy maravillado, porque es maravilloso lo que has hecho. R.

9. Aleluya.

10. Evangelio: Lc 10, 13-16
† Lectura del Evangelio según san Lucas
Jesús dijo: “¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho entre ustedes, ya hace tiempo que se habrían vuelto a Dios, cubiertos de ropas ásperas y sentados en ceniza. Pero en el día del juicio el castigo para ustedes será peor que para la gente de Tiro y Sidón. Y tú, Cafarnaúm, ¿crees que serás levantado hasta el cielo? ¡Bajarás hasta lo más hondo del abismo!

“El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; y el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza a mí, rechaza al que me envió.” Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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6 OCTUBRE – SÁBADO VIGESIMOSEXTA SEMANA T. ORDINARIO

Job 42, 1-3.5-6.12-16 / Sal 118/ Lc 10, 17-24 – VERDE

6. Primera Lectura: Job 42, 1-3.5-6.12-16
Lectura del libro de Job
Job respondió al Señor: Yo sé que tú lo puedes todo y que no hay nada que no puedas realizar.
¿Quién soy yo para dudar de tu providencia, mostrando así mi ignorancia?
Yo estaba hablando de cosas que no entiendo, cosas tan maravillosas que no las puedo comprender.
Hasta ahora, solo de oídas te conocía, pero ahora te veo con mis propios ojos.
Por eso me retracto arrepentido, sentado en el polvo y la ceniza.
Dios bendijo a Job en sus últimos años más abundantemente que en los anteriores. Llegó a tener catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas. También tuvo catorce hijos y tres hijas. A la mayor la llamó Jemimá, a la segunda, Quesiá y a la tercera, Queren-hapuc. No había en todo el mundo mujeres tan bonitas como las hijas de Job. Su padre les hizo herederas de sus bienes, junto con sus hermanos.
Después de esto, Job vivió ciento cuarenta años, y murió a una edad muy avanzada, llegando a ver a sus hijos, nietos, bisnietos y tataranietos. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

7. Salmo Responsorial: Del salmo 118
R. Mírame, y ten compasión de mí como haces con los que te aman.
Enséñame a tener buen juicio y conocimiento, pues confío en tus mandamientos. Me hizo bien haber sido humillado, pues así aprendí tus leyes. R.
Señor, yo sé que tus decretos son justos y que tienes razón cuando me afliges. Todas las cosas siguen firmes, conforme a tus decretos, porque todas ellas están a tu servicio. R.
Yo soy tu siervo. Dame entendimiento, pues quiero conocer tus mandatos. La explicación de tus palabras ilumina, instruye a la gente sencilla. R.
9. Aleluya.

10. Evangelio: Lc 10,17-24
† Lectura del Evangelio según san Lucas
Los setenta y dos regresaron muy contentos, diciendo: —¡Señor, hasta los demonios nos obedecen en tu nombre!
Jesús les dijo: —Sí, pues yo vi que Satanás caía del cielo como un rayo. Yo les he dado poder a ustedes para caminar sobre serpientes y alacranes, y para vencer toda la fuerza del enemigo, sin sufrir ningún daño. Pero no se alegren de que los espíritus los obedezcan, sino de que sus nombres ya están escritos en el cielo.
En aquel momento, Jesús, lleno de alegría por el Espíritu Santo, dijo: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has mostrado a los sencillos las cosas que escondiste de los sabios y entendidos. Sí, Padre, porque así lo has querido.
“Mi Padre me ha entregado todas las cosas. Nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre; y nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo quiera darlo a conocer.”

Volviéndose a los discípulos, les dijo a ellos solos: “Dichosos quienes vean lo que ustedes están viendo; porque les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver esto que ustedes ven, y no lo vieron; quisieron oír esto que ustedes oyen, y no lo oyeron.” Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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7 OCTUBRE – DOMINGO VIGESIMOSÉPTIMA SEMANA T. ORDINARIO

Gn 2,18-24 / Sal 127 / Heb 2,9-11 / Mc 10,2-16 – VERDE

5. Oración Colecta
Padre lleno de amor, que nos concedes siempre más de lo que merecemos y deseamos, perdona misericordiosamente nuestras ofensas  y otórganos aquellas gracias que no hemos sabido pedirte y tú sabes que necesitamos. Por nuestro Señor.

6. Primera Lectura: Gn 2,18-24
Lectura del libro del Génesis
Dios el Señor dijo: “No es bueno que el hombre esté solo. Le voy a hacer alguien que sea una ayuda adecuada para él.” Y Dios el Señor formó de la tierra todos los animales y todas las aves, y se los llevó al hombre para que les pusiera nombre. El hombre les puso nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves y a todos los animales salvajes, y ese nombre se les quedó. Sin embargo, ninguno de ellos resultó ser la ayuda adecuada para él. Entonces Dios el Señor hizo caer al hombre en un sueño profundo y, mientras dormía, le sacó una de las costillas y le cerró otra vez la carne. De esa costilla Dios el Señor hizo una mujer, y se la presentó al hombre, el cual, al verla, dijo: “¡Esta sí que es de mi propia carne y de mis propios huesos! Se va a llamar ‘mujer’, porque Dios la sacó del hombre.”
Por eso el hombre deja a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y los dos llegan a ser como una sola persona. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

7. Salmo Responsorial: Del salmo 127
R. Feliz quien honra al Señor y le es obediente.
- Feliz tú, que honras al Señor y le eres obediente. Comerás del fruto de tu trabajo, serás feliz y te irá bien. R.
- En la intimidad de tu hogar, tu mujer será como una vid cargada de uvas; tus hijos, alrededor de tu mesa, serán como retoños de olivo. R.
- Así bendecirá el Señor al hombre que lo honra. ¡Que el Señor te bendiga desde el monte Sión! ¡Que veas el bienestar de Jerusalén todos los días de tu vida! ¡Que llegues a ver a tus nietos! ¡Que haya paz en Israel! R.

8. Segunda Lectura: Heb 2,9-11
Lectura de la carta a los Hebreos
Hermanos: Todavía no vemos que todo le esté sujeto a Jesús, pero vemos que Jesús, a quien Dios hizo algo menor que los ángeles por un poco de tiempo, está coronado de gloria y honor, a causa de la muerte que sufrió. Dios, en su amor, quiso que experimentara la muerte para bien de todos.
Todas las cosas existen para Dios y por la acción de Dios, que quiere que todos sus hijos tengan parte en su gloria. Por eso, Dios, por medio del sufrimiento, tenía que hacer perfecto a Jesucristo, el Salvador de ellos. Porque todos son del mismo Padre: tanto los consagrados como el que los consagra. Por esta razón, el Hijo de Dios no se avergüenza de llamarlos hermanos. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

9. Aleluya.

10. Evangelio: Mc 10,2-16
† Lectura del Evangelio según san Marcos
Algunos fariseos se acercaron a Jesús y, para tenderle una trampa, le preguntaron si al esposo le está permitido divorciarse de su esposa.
Él les contestó: —¿Qué les mandó a ustedes Moisés?
Dijeron: -Moisés permitió divorciarse de la esposa dándole un certificado de divorcio.
Entonces Jesús les dijo: —Moisés les dio ese mandato por lo tercos que son ustedes. Pero en el principio de la creación, ‘Dios los creó hombre y mujer. Por esto el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y los dos serán como una sola persona.’ Así que ya no son dos, sino uno solo. De modo que el hombre no debe separar lo que Dios ha unido.
Cuando ya estaban en casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre este asunto. Jesús les dijo: —El que se